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Saquemos provecho del casi perdido arte de memorizar

Saquemos provecho del casi perdido arte de memorizar

Saquemos provecho del casi perdido arte de memorizar

Wilona Karimabadi

En una época, la memorización era considerada la única manera aceptable de aprender. Ya fuera en la iglesia o en las clases de música, la memorización era la entrada el éxito. En la actualidad, sin embargo, la memorización es menos usada para guardar información en, precisamente, la memoria.

El argumento contra la memorización cuestiona que cuando los niños memorizan algo, ellos realmente logran grabarlo en la mente. Respecto de los hechos, cifras, la prosa y la música, una vez que son memorizados, ¿entiende el niño el significado detrás de todo eso? ¿Qué hace que la ecuación química realmente funcione? ¿Qué es lo que está diciendo realmente el poema, y cuál es la estructura que encierra detrás? Así es que más y más educadores se han vuelto hacia otros métodos de impartir información a los niños con la esperanza de que aprender los “por qué y los cómo” detrás de los hechos ayuden a una retención más prolongada. Y en su mayor parte, ese enfoque ha probado ser exitoso. Después de todo, guardar un verso o pasaje extenso en la memoria para que entonces se nos pida que lo repitamos tal cual puede ser una empresa muy abrumadora, tanto para los niños como para los adultos.

A pesar de lo dicho, la memorización aún tiene un lugar dentro del ámbito del conocimiento. En ocasiones, es realmente útil recordar una receta, un texto o una fórmula matemática de la misma manera en que lo haría Google.

De manera que, ¿cómo podemos utilizar este método con los niños? Si queremos que ellos aprendan las Escrituras o la música o hechos históricos con el objetivo de que estén almacenados en sus cerebros para ser usados en forma instantánea, ¿qué podemos hacer?

Memorizar las Escrituras

Los versículos de memoria aún son importantes en los salones de clase y en las clases de Escuela Sabática. Pero las maneras en las que los niños aprenden a memorizar textos y su motivación para hacerlo son tan variadas como los mismos niños. De manera que aquí presentamos algunas maneras que puede apelar a los niños que tienen diferentes estilos de aprendizaje.

Use música. Este es un truco muy común que un niño puede utilizar para memorizar prácticamente todo. Póngale música. Tome un versículo de la Biblia y aplique las palabras a una melodía familiar ya existente, o cree algo original y comience a cantarlo. No es diferente que escuchar que su hijo muestra aprecio por la música y tiene la capacidad de recordar pequeñas canciones con relativa facilidad. Dominar las Escrituras por medio de canciones puede ser un método sumamente útil. Piense en esas melodías simples y pegadizas de los avisos de la radio o la televisión, y verá que no se los puede sacar de la cabeza.

 

El pizarrón es su amigo. Este método tiene mucho sentido, y puede resultar útil para los niños que aprenden en forma visual. Funciona mejor, por supuesto, con niños que ya saben leer. Comiencen a escribir un versículo en el pizarrón y léaselo varias veces en voz alta al niño. Borre entonces una palabra a la vez, vuelva a leer el versículo incluyendo de memoria la palabra borrada. Siga haciendo esto hasta que pueda borrar todo el versículo y el niño pueda repetirlo por completo. Esta es una buena herramienta que puede usar para memorizar poemas o breves discursos.

 

Grábelo. Haga que sus hijos escuchen grabaciones de la Biblia. Los padres pueden grabarse a sí mismos leyendo un pasaje seleccionado o adquirir versiones grabadas de la Biblia en archivos de CD, DVD o MP3. Es importante permitir que el niño escuche estas grabaciones una y otra vez para aprenderlas de manera efectiva. Esto es también un buen recurso para memorizar un texto para prácticamente cualquier materia.

 

La siempre fiable tarjeta mnemotécnica. Este método de memorización es uno de los más antiguos, pero de los buenos. Y la mayoría de los padres puede dar fe de cuán efectiva resulta al recordar sus años en la escuela. Este método funciona bien para aprender datos matemáticos, las capitales de los estados y países, y los datos históricos.

 

Escriba preguntas en un lado de la pila de tarjetas en blanco. Del otro lado, escriba la respuesta correcta. Los niños pueden dedicar tiempo a repasar las preguntas y respuestas y entonces dar las tarjetas a un padre (o hermano ayudador) para que los evalúe. A medida que el niño va respondiendo correctamente, las puede ir descartando. Entonces se quedará con las tarjetas o preguntas que han resultado ser las más difíciles, y usted entonces puede dedicar más tiempo a repasarlas hasta que lleguen a dominar los hechos de cada tarjeta.

 

Adopte un juego informático. Hay muchos juegos informáticos en el mercado que ayudan a que los niños dominen diversos temas. Vale la pena investigar qué hay para elegir la aplicación más apropiada e interesante para las necesidades específicas de su hijo. La mayoría de estos juegos puede ser hallada con facilidad en Internet.

 

Los niños reciben tanta información todos los días que puede resultar abrumador incorporar en sus mentes el concepto de memorización de aún más hechos y cifras. Pero con las herramientas correctas, tanto los padres como los niños pueden trabajar juntos para practicar la tarea de la memorización de una manera eficiente y entretenida. Y es de esperar que ese tiempo dedicado a la memorización rinda resultados que duren para toda la vida.

Este artículo apareció originalmente en Kids Ministry Ideas de Diciembre 2010.

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