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Asistencia a los abusados

Asistencia a los abusados

Erna Johnson

La violencia doméstica es un terrible flagelo en numerosas comunidades de todo el mundo, y en algunas regiones, como sucede en el Pacífico Sur, se ve afectada hasta el cincuenta por ciento de la población. Un grupo denominado los Ministerios Adventistas de la Mujer ha trabajado mucho durante los últimos dos años para educar a las comunidades con el mensaje de que el abuso de cualquier manera o forma es inaceptable.

Las víctimas pueden sufrir en manos de sus amigos íntimos, familiares o cónyuges, y viven con temor diario por su seguridad y aun sus vidas. Jamás saben en qué momento serán atacados o qué conductas o declaraciones podrían precipitar un incidente. Se pasan los días creyendo que la violencia se hará presente y que no tendrán la posibilidad de prevenirla o evitarla.

Los que infligen violencia a sus compañeros provienen de todas las razas, clases sociales, profesiones, edades, regiones geográficas y grupos religiosos. Los abusadores continúan abusando porque la sociedad ignora, acepta o no logra procesar sus conductas. La historia revela que la violencia en el hogar ha sido pasada por alto e ignorada porque las situaciones “domésticas” eran consideradas privadas. Los amigos, los compañeros de trabajo y aun los parientes muchas veces no llegan a ser testigos o a sospechar la violencia en las familias porque esta solo se produce en la privacidad del hogar.

De los 136 países que aparecen enumerados en el Índice de Desarrollo de los Sexos de las Naciones Unidas, Papúa Nueva Guinea se encuentra en el puesto 124, lo que coloca al país en el diez por ciento inferior de los países de todo el mundo en los que está presente el abuso. Alrededor del cuarenta por ciento de la población vive bajo la línea de pobreza. Estas estadísticas se traducen en una dura realidad para muchas mujeres de ese país, porque dos de cada tres han experimentado la violencia doméstica, y un increíble cincuenta por ciento ha experimentado violaciones.

Con esto en mente, Ministerios Adventistas de la Mujer ha iniciado un programa mundial de prevención del abuso denominado “End It Now” (Es hora de ponerle fin). El programa tiene tres áreas de énfasis especial: desarrollar, capacitar y alcanzar. Hace las veces de mentor de las jóvenes, anima a las madres, y apoya a las mujeres de más edad y a las que están sufriendo. Eso es exactamente lo que las mujeres adventistas de Puerto Moresby (Papúa Nueva Guinea), están haciendo por la comunidad.

Como parte de la campaña “End It Now”, las mujeres adventistas de Puerto Moresby están colaborando como voluntarias para hacer algo tangible por las terribles estadísticas de su país.

Mientras se dedicaban a educar a las personas de su región sobre la prevención del abuso, el grupo descubrió muchas mujeres de su comunidad que no buscaron atención médica después de experimentar el abuso simplemente porque no tenían dinero para hacerlo. Es así que las mujeres adventistas se acercaron a algunas ginecólogas y les preguntaron si estarían dispuestas a examinar a las mujeres que habían sido abusadas. La doctora Kauri aceptó el desafío.

Las mujeres abusadas han sido organizadas en grupos, y cada semana, las voluntarias adventistas las llevan al médico para un chequeo. El sesenta por ciento de las mujeres que visitan ahora al médico son tratadas por diversos problemas que resultan del abuso.

Muchas de las mujeres que van a ver a la doctora Kauri han sido violadas por sus maridos y están heridas tanto en cuerpo como en alma. Muchas también sufren de enfermedades de transmisión sexual, porque sus maridos tienen múltiples compañeras sexuales. Dado que más del sesenta por ciento de las mujeres que están siendo ayudadas por la medicina también son analfabetas, se las anima a asistir a escuelas de alfabetización operadas por los adventistas (hay 182 escuelas de ese tipo en Papúa Nueva Guinea), para que puedan aprender a leer y escribir.

La violencia doméstica, sin embargo, no está confinada a los países en desarrollo como Papúa Nueva Guinea. Sigue siendo una cuestión de importancia que enfrentan las familias y los individuos en todas las sociedades del mundo. No obstante, solo se requiere que una persona comience la buena obra en la comunidad. ¿Puede usted ayudar a poner fin ahora mismo a la violencia doméstica? Visite el sitio www.enditnow.org.

 

Este artículo apareció originalmente en la revista Signs of the Times de Marzo 2011.

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