Vitalidad

Salud

Coma con sus hijos

Gary Hopkins

 

Las horas de las comidas deberían ser no solo un evento donde se prepara y consumen alimentos, sino también un momento de diálogo e interacción entre los miembros de la familia.

Para prevenir la obesidad

La obesidad infantil y adolescente es un problema creciente, pero una estrategia tan simple como las comidas familiares estructuradas pueden ayudar a combatir esta epidemia. Un estudio de The Journal of Nutrition Education and Behavior halló que los niños que miran televisión durante las comidas comen menos verduras, alimentos ricos en calcio y granos, y consumen más bebidas gasificadas que los que no lo hacen. El estudio concluyó que el hábito de participar de las comidas en familia durante los primeros años de la adolescencia tiene una influencia positiva y duradera sobre la calidad alimentaria y los patrones de alimentación de la juventud.

La publicación de investigación Obesity también informa que “el marco de las comidas familias posee el potencial de impactar de manera sustancial sobre el consumo alimentario de los niños y puede brindar una importante avenida para la prevención de la obesidad. Sin embargo, las oportunidades de que las familias compartan las horas de las comidas se han visto afectadas negativamente por los cambios de nuestra sociedad y […] la frecuencia de las comidas en familia podría estar en descenso”.

Un cambio de ese tipo que ha afectado negativamente la obesidad infantile es el acceso tan fácil a las comidas rápidas. El responsable de hacer las compras de alimentos tiene que tratar de no llevar a su hogar comidas rápidas para la hora de las comidas. Las comidas rápidas tienden a incluir más porciones de papas fritas y bebidas gasificadas, y ambas están asociadas con la obesidad entre los jóvenes.

La publicación The Journal of Adolescent Health también reveló que los estudiantes que dijeron que jamás participaban de comidas en familia tenían mayor tendencia a tener sobrepeso, ingerir menos frutas y menos desayunos y estar más deprimidos.

Esta es una clara evidencia de que las comidas estructuradas en familia son importantes para ayudar a prevenir la obesidad.                                     

Desempeño académico

En los Estados Unidos, un programa denominado Proyecto EAT (Comida entre adolescentes) exploró la asociación entre la frecuencia de las comidas en familia y el bienestar psicosocial de los adolescentes. Los resultados mostraron que cuanto más a menudo las familias compartían los alimentos, mejor era el desempeño académico de estos jóvenes.

Otro estudio informó hallazgos similares: Los adolescentes que comían con sus familias tenían mayores probabilidades de tener mayores calificaciones en el colegio y mayores probabilidades de ir a la universidad.

“Una encuesta de la publicación Reader’s Digest a más de dos mil estudiantes de enseñanza media comparó los logros académicos con las características familiares. Compartir la hora de las comidas con la familia fue un predictor más fuerte del éxito académico que el hecho de que vivieran con uno o dos de sus padres”, dice Bárbara Mayfield, de la Universidad de Purdue. 

Prevención de conductas de riesgo

Las cuestiones relacionadas con las conductas de riesgo tales como beber, fumar y usar drogas son una preocupación común para los padres de todo el mundo. Todos queremos que nuestros hijos crezcan libres de los muchos riesgos que tienen que enfrentar.

Y he aquí una consecuencia involuntaria de comer juntos en familia: Un estudio del Consejo de Asesores Económicos de los Estados Unidos mostró que más de la mitad de los adolescentes que no comparten la hora de las comidas con sus padres se vuelven sexualmente activos para los 15 o 16 años. Ese índice se reducía un 32 por ciento cuando comían juntos en el hogar. Los adolescentes que compartían los alimentos con sus familias también tenían menor probabilidad de experimentar pensamientos suicidas o intentar suicidarse, y era menos probable que fueran suspendidos del colegio.

Las investigaciones también han demostrado que las comidas en familia están asociadas con menos uso de sustancias. La publicación The Journal of Adolescence informa que la frecuencia de las comidas en familia está asociada con un menor uso de sustancias, menos robos y un interés menor en pertenecer a una pandilla. Y la publicación Journal of Health Psychology informa que las comidas en familia están asociadas con una menor probabilidad de usar tabaco y alcohol.

Según un estudio de la Universidad de Columbia, “la magia que se produce en las comidas en familia no tiene que ver con los alimentos en la mesa sino con las conversaciones de esos momentos. Las cenas en familia están vinculadas con los vínculos familias, lo que se relaciona con índices significativamente más elevados de conductas prosociales y menores índices de todo tipo de conductas de riesgo”.

Edifiquemos con los bloques de la fe

Los niños comienzan a formar su imagen de Dios a una edad temprana a partir de sus experiencias y relaciones con sus padres y otros adultos significativos en sus vidas. Ellos se ven afectados por la manera en que estos adultos viven su relación con Dios.

“La manera de relacionarnos mutuamente es la disciplina espiritual más importante de la vida de una familia”, dice Marjorie Thompson, autora de Family: The Forming Center (La familia: El centro de formación).

Investigaciones a cargo del Instituto Search también confirman que la influencia religiosa más significativa sobre los niños y que se extiende a la adultez no es lo que pasa en la iglesia sino lo que sucede en el hogar.

Comer juntos brinda un momento para estrechar los vínculos, conversar y dialogar sobre temas religiosos. En la Biblia, en el libro de Deuteronomio (capítulo 6), se nos dice que si queremos transmitir la fe tenemos que actuar de manera más deliberada e intencional para crear ritmos en nuestro hogar y hablar sobre esos temas.

El acto de compartir las comidas en el hogar es importante para transmitir tanto creencias como valores.

 

Este artículo apareció originalmente en la revista Signs of the Times de Agosto 2011.

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