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No fueron olvidados

No fueron olvidados

For Luz and her family the water delivered by ADRA in the wake of typhoon Haiyan meant that they were more than a statistic of devastation, they were people who mattered.

Roxas City (Filipinas) – En la ladera de Barangay Siempreviva, una comunidad costera de la provincia de Iloilo, se encuentra una casa de áspero concreto. Cuando el supertifón Haiyan se tragó la mayoría de las casas construidas a lo largo de la costa, tan solo unos metros más abajo, también dañó el hogar de Luz. Pero para ayer, ya estaba siendo reparada.

En la mañana en que Yolanda, el nombre local para la tormenta, azotó la isla de Panay, Luz abrió su casa para recibir a los desesperados vecinos cuyos techos estaban siendo arrancados y que buscaban un lugar donde protegerse.

Su hogar terminó albergando a casi toda la comunidad. Las autoridades locales estiman que en Barangay Siempreviva, 302 casas fueron destruidas. Luz cree que al menos trescientas personas llegaron hasta su casa ese 8 de noviembre para refugiarse.

“La gente solo se quedó parada allí; no se sentaban ni se acostaban”, dijo. “Había tanta gente; el espacio no era muy grande, y venía cada vez más gente. ¡Y así estuvimos como por dos días!”

Y así fue que hombre, mujeres, ancianos y niños de la aldea de pescadores allá abajo aguardaron esperando que pasara el ciclón de categoría cinco. Pero la familia anfitriona les brindó más que espacio. También les compartieron algunas de sus ya escasas pertenencias como por ejemplo ropas, zapatos y alimentos, a esa gente que ya lo había perdido todo. Cuando se le preguntó por qué había decidido abrir la puerta y dar de lo poco que tenía a todos esos extraños, Luz dijo con lágrimas en los ojos: “Era lo que debía hacer, y lo hice por el amor que siento por ellos”.

Sin embargo, no solo los vecinos de Luz sufrieron pérdidas; la tragedia también golpeó en su hogar. El hijo de Luz vive con su esposa e hijos en una casa de bambú mucho más pequeña junto a la casa de su madre. Su hogar sufrió muchos más daños, y la familia perdió la mayoría de sus pertenencias.

Esa familia fue una de las 302 casas que recibió un bidón para almacenar agua potable y un cubo lleno de productos sanitarios con suficientes artículos para una familia de cinco personas durante un mes.

Cuando su esposa Mary Rose Figuran, de 26 años, supo que sus visitas eran miembros del equipo de ADRA que le había dado los artículos asistenciales, les dio la bienvenida con una gran sonrisa y regresó adentro a buscar los contenedores que llevaban estampado el logotipo de ADRA.

“Gracias, ADRA, muchas gracias”, dijo. “Lo que ustedes hicieron por nosotros representó una gran, gran ayuda”.

Mary Rose se sintió sorprendida con la variedad, cantidad y calidad de los productos recibidos. “¡Nos dieron tantas cosas! Y nos dieron cosas buenas”, siguió diciendo. “A nosotros nos durará más de un mes”. Como ellos tienen una familia más pequeña, dijo que también ha podido compartir algunos de los artículos recibidos con otros vecinos necesitados.

Una de las respuestas inmediatas de emergencia de ADRA ante el Tifón Haiyan fue distribuir 2083 bidones y el mismo número de cubos con artículos de higiene en seis comunidades donde los hogares de la gente fueron destruidos por completo.

Mary Rose quedó muy entusiasmada especialmente con el “malong”, una prenda de tela que puede ser usada como un espacio para cambiarse, de manera de dar especialmente a las mujeres algún tipo de privacidad cuando se cambian de ropa, pero también como una prenda para los que han perdido todas sus ropas, o como una bolsa de dormir, como fue el caso de la familia de Mary Rose. El logotipo de ADRA siempre será muy significativo para ella. “Nos sentimos tan agradecidos a ADRA, que no pensamos quitar el logotipo de las prendas recibidas”.

Los beneficiarios suelen guardar el material con el logotipo que reciben de ADRA, aunque para muchos, es más que solo un souvenir. Para Luz, Mary Rose y muchos otros, el logotipo de ADRA es un recordatorio de que en el momento en que fueron alcanzados por la tragedia, no fueron olvidados. Y lo que es más, de que no solo fueron vistos como cifras, sino como personas, cuando se tomaron las acciones inmediatas de asistencia.

La calidad significa valor, y es por eso que es un principio central de ADRA, una agencia comprometida con transformar el mundo una vida a la vez, al ayudar a la gente con amor y compasión, y al restaurar el sustento con dignidad.

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